Hamás y las muñecas rusas

13/Ago/2014

PorIsrael, Mario Satz

Hamás y las muñecas rusas

Las famosas matrioskas o
muñecas rusas de madera pintada, una preciosidad de brillantes colores de la
artesanía eslava, constituyen una metáfora de muchas cosas, la principal de las
cuales es que detrás de una figura hay otra más pequeña, y luego otra, y otra
más exactamente igual a la primera. Lo mismo ocurre con Hamás, una terrible
muñeca de tamaño medio que pulsa debajo del yihadismo mundial y se le parece
mucho cuando no es idéntica. Al mismo tiempo, debajo de Hamás hay varias
pequeñas organizaciones a cual más sanguinaria e intolerante, a grandes rasgos
semejantes a la muñeca que las cubre. De ahí que sea tan difícil que pueda
implementarse un alto del fuego en la actual guerra que libran Israel y Gaza.
Unos estás de acuerdo y otros no; unos querrían disparar hasta el último de los
cohetes que obran en su poder y otros reservárselos para más adelante. Unos
apuestan por negociar aunque sea pronto y mal a seguir en la línea de fuego;
otros afilan sus cuchillos para matar a quien se les oponga y otros ocultan sus
armas.
Sería un craso error
pensar que liquidando a una de las temibles muñecas las otras dejarán de
existir. Ni siquiera Egipto, con todo y actuar contundentemente contra los
Hermanos Musulmanes, ha conseguido acabar con la organización. Tal vez lo haga
en el futuro, para lo cual tendrá que eviscerar su trama y mostrar al mundo el
verdadero rostro del islamismo radical, la cara más oscura de su profunda
intolerancia y corrupción. Y hacer buena letra en otros sentidos,
principalmente en el económico para que las gentes del Nilo puedan volver a
alimentarse de la rica fuente del turismo, asegurando a los viajeros que
visiten el país tendrán caminos de paz y serán bienvenidos en todas partes.
Dado el pasado de Hamás, será difícil que renuncie al poder que le queda para
que lo asuma por completo la Autoridad Nacional Palestina, de manera que la
solución que ansían los israelíes está lejos de poder implementarse ahora. Por
otra parte, sólo de una derrota total-eso enseñan los manuales de guerra-,
puede emerger una época nueva y más pacífica. Sostener, como piensan algunos,
que los bombardeos israelíes actuales desatarán más odio en la población gazatí
¡es ignorar que ese odio siempre estuvo allí y no desde hace décadas sino
siglos! El Islam, radical o templado, está teñido de odio al judío y lo judío,
basta ver la cantidad de videos que hay en youtube de ex musulmanes para saber
de qué agria leche se alimentó su infancia. En cuanto a los judíos, ¡sirvieron
durante siglos a los musulmanes en la España de Al Andalus y aún continúan
haciéndolo, cierto que pocos, a la monarquía que reina en Marruecos! En
cualquier universidad israelí se puede estudiar Islam y civilización musulmana,
en ninguna universidad árabe se estudia-y concede-a la Biblia hebrea, la
relación que tiene con la tierra natal de los judíos.
Las mencionadas
matrioskas no valen mucho, pero son elegantes y agradables de ver y de tocar.
Hace ya tiempo que no cambian, tal vez porque gustan a los eslavos, cuyo
carácter tampoco se ha modificado demasiado desde los días de los zares. Visto
y considerando como les gusta la muerte, las vidas de los miembros de Hamás no
valen mucho, pero a su juicio aún valen menos las de las personas por las que
pretenden luchar, de otro modo ¿por qué utilizarlos como escudos humanos?